
Cómo hacer las fotos para vender una vivienda
Las fotos son lo primero que ve un comprador, y de ellas depende que pida la visita o pase al siguiente anuncio. Para que funcionen, la vivienda tiene que estar ordenada y despejada. Además, hay que hacerlas con la máxima luz natural, con la cámara recta y sin un gran angular que deforme las habitaciones. Y tienen que enseñar la vivienda tal como es, porque una foto que promete lo que la casa no tiene sólo consigue visitas que acaban en decepción.

Miguel Cintado
Arco Inmobiliaria
Revisado en septiembre de 2026, con la normativa vigente.
Preparar la vivienda antes de fotografiarla
La cámara ve más que el ojo: lo que en persona pasa desapercibido, en una foto llama la atención. Por eso la preparación importa tanto como la propia foto.
- Ordenar y despejar. Encimeras, mesas y suelos, lo más libres posible. En el baño, nada de productos a la vista; en la cocina, sólo lo imprescindible. Una habitación despejada parece más grande y se entiende mejor.
- Despersonalizar. Conviene retirar las fotos familiares, los recuerdos y todo lo muy personal. El comprador tiene que poder imaginarse viviendo allí, y de paso se protege la intimidad de quien vive en la casa.
- Pequeños arreglos. Una bombilla fundida, un grifo que gotea o una mancha en la pared cuestan poco de arreglar y se notan mucho en una foto. Si la vivienda necesita más obra, la decisión es otra: la cuento en vender una vivienda sin reformar o reformarla antes de vender.
- La luz. Persianas subidas y cortinas abiertas: la luz natural es la que mejor enseña una casa. Las luces encendidas, mejor sólo cuando la estancia tiene poca luz y no queda otro remedio, y a ser posible todas del mismo tono, porque mezclar luz fría y cálida da colores raros.
Cómo hacer las fotos
No hace falta una cámara profesional: un móvil actual da buenos resultados si se cuidan unas pocas cosas.
- El momento. Conviene elegir la hora en que entra más luz natural, pero sin sol directo, que quema la foto y deja manchas de luz en el suelo. Un día nublado da una luz más uniforme. El flash, mejor no usarlo: aplana la imagen y crea sombras y reflejos.
PROPIO DE A CORUÑA
En A Coruña, el cielo gris juega a favor: da esa luz suave y uniforme que mejor enseña un interior, sin sombras duras ni manchas de sol en el suelo. Lo que hay que vigilar es la cantidad de luz, porque en un día nublado entra mucha menos —sobre todo en las habitaciones que dan al norte o a un patio—, así que conviene hacer las fotos en las horas centrales del día. Y en invierno el margen se estrecha: en pleno diciembre amanece hacia las nueve y anochece hacia las seis, de modo que una sesión de fotos a primera hora o al salir del trabajo se queda casi sin luz natural.
- La cámara, recta y a media altura. En horizontal, más o menos a la altura del pecho y sin inclinarla. Si se inclina hacia arriba o hacia abajo, las paredes parecen caerse. Un trípode, o apoyar la cámara en algo, ayuda a que salga recta y nítida.
- Desde la esquina o la puerta. Así la foto enseña la habitación entera y se entiende cómo es.
- Cuidado con el gran angular. El objetivo más abierto del móvil (el «0,5×») mete más habitación en la foto, pero estira los bordes y hace que parezca más grande de lo que es. Es mejor usar el objetivo normal o un angular moderado, y retroceder lo que haga falta.
- Qué fotografiar. Todas las estancias, también las menos vistosas: la cocina y el baño son de lo que más mira un comprador. A eso se suman la fachada o el portal, las vistas y lo que venga con la vivienda, como la terraza, el trastero o la plaza de garaje. Si hay un plano, ayuda mucho a entender la distribución.
- Cuántas y en qué orden. Al menos una buena foto de cada estancia, y dos de las principales. Un anuncio con pocas fotos hace pensar que algo se esconde. La primera foto es la que decide si se abre el anuncio, así que conviene que sea la mejor. Después, lo más claro es seguir el recorrido de la casa.
Enseñar sin engañar
Una foto puede mejorar la vivienda sin mentir sobre ella, y el límite está claro: se puede corregir la foto, pero no la casa.
- Retoques que sí. Enderezar las líneas, ajustar la luz y el color o recortar el encuadre. Son ajustes para que la foto se parezca a lo que ve el ojo.
- Retoques que no. Borrar una humedad o una grieta, tapar lo que hay enfrente de la ventana o cambiar las vistas. Lo que la foto esconde, la visita lo descubre.
- El gran angular exagerado. Si una habitación parece el doble en la foto, la primera impresión en la visita será que es pequeña, aunque no lo sea.
- Amueblado virtual y recreaciones. Sirven para enseñar lo que podría ser una vivienda vacía o en mal estado, pero siempre marcados como tales y al lado de la foto real.
- Fotos actuales. Nada de fotos de hace años, ni de cuando la vivienda estaba recién pintada o el jardín en flor, si ya no es así.
Cuando la vivienda la anuncia una inmobiliaria, además, la ley le exige que la publicidad no induzca a error sobre sus características reales. Con fotos fieles, quien pide la visita ya sabe lo que va a encontrar, y viene a decidir, no a descubrir.
Preguntas frecuentes

Si estás preparando la venta de tu vivienda, antes de las fotos conviene saber cuánto vale. La valoración a distancia es gratuita y sin compromiso: me cuentas cómo es tu piso y en menos de 24 horas tienes el informe. Y si tu caso es complicado, escríbeme, lo miramos juntos, y buscamos la mejor solución.

