La okupación de inmuebles: un problema creciente en España

La okupación de viviendas ha aumentado considerablemente en España en los últimos años. Según datos de epdata.es, las denuncias por usurpación u okupación de inmuebles crecieron un 40,9% entre 2015 y 2019, pasando de 10.376 a 14.621 casos. En el primer semestre de 2020, las denuncias subieron un 5% respecto al mismo periodo del año anterior.

Lamentablemente no es fácil encontrar datos actualizados sobre la incidencia de la okupación en España. Sin embargo, según Newtral, en 2022 las infracciones penales por okupación en toda España disminuyeron un 3,2% respecto al año anterior.

Vender un piso okupado: las opciones

Denuncia penal por usurpación

La primera opción que tiene el propietario es presentar una denuncia penal contra los okupas por el delito de usurpación de inmueble. El proceso penal permitiría recuperar legalmente la propiedad, pero puede alargarse años hasta obtener una sentencia firme de desalojo.

Muchas denuncias se archivan al considerar la okupación un delito leve. Además, en caso de condena, si el okupa alega vulnerabilidad social el desahucio puede demorarse. Por ello, la vía penal no suele ser la más rápida.

Juicio civil por precario

Otra alternativa es acudir a la vía civil y presentar una demanda por precario. Este juicio verbal suele ser más ágil y puede conseguir el desalojo en pocos meses. Sin embargo, requiere contar con un abogado y no siempre falla a favor del propietario.

El juez puede considerar a los okupas «poseedores de buena fe» y darles más plazo antes del desahucio. Además, la sentencia favorable puede ser recurrida, demorando aún más el desalojo efectivo.

Acuerdo económico con los okupas

Dado que las vías legales son lentas y costosas, muchos propietarios optan por negociar una salida económica con los okupas. Se trata de llegar a un acuerdo para que abandonen voluntariamente la vivienda a cambio de dinero.

Esta opción evita juicios largos y sin garantías. Pero supone ceder ante un chantaje y recompensar a los okupas, lo que puede fomentar más okupaciones. Además, no siempre se logra un acuerdo satisfactorio para el propietario.

Sea cual sea el camino elegido, lo cierto es que vender una propiedad okupada resulta extremadamente difícil. La solución pasa por recuperar la posesión legal cuanto antes, para no espantar a posibles compradores.